miércoles, 6 de febrero de 2013

[Mis viajes por Europa] Oporto

Oporto es la segunda ciudad más grande de Portugal, después de Lisboa, y es considerada la capital del norte. Se sitúa en la desembocadura del río Duero y linda al oeste con el océano atlántico. En la orilla de enfrente se encuentra Vila Nova de Gaia, donde están las bodegas del famoso vino de Oporto. 

Vistas de Oporto
Para empezar nuestro viaje recomiendo pasarse por la Oficina de Turismo y comprar la PortoCard, hay dos modalidades, solo de transporte o transporte y museos. Yo compré la de transporte y museos, aunque no se si compensa la parte de museos, ya que muchos eran gratis tuvieras o no la PortoCard, si que compensa y recomiendo 100% la compra de la tarjeta de transporte. Además se puede comprar para 1, 2 o 3 días.


Por tanto, vamos a empezar nuestro viaje en la Avenida de los Aliados. Es una gran avenida en la que encontramos el Ayuntamiento, que es un edificio impresionante en la parte alta.

Ayuntamiento
En la parte baja, nos encontramos la Praça da Liberdade y a mano izquierda encontramos la Iglesia de los Congregados, cuya fachada esta cubierta por los azulejos típicos portugueses, que fueron pintados a mano.

Plaza de la Libertad
Si cruzamos la calle llegamos a la Estación de São Bento, en la que recomiendo entrar aunque no vayas a coger ningún tren. Sus paredes están recubiertas también con azulejos cuyos dibujos representan partes de la historia de Portugal.

Estación de São Bento
Si continuamos ahora hasta la , descubriremos una Catedral cuyo diseño es casi idéntico al de la Sé de Lisboa, cuando la vi tuve un flashback y pensé que había vuelto a Lisboa. En la plaza de la Sé hay también un Pelourinho.

Sé de Oporto
Ahora aprovechando que tenemos la PortoCard de transportes, bajamos en funicular hasta la ribera, disfrutando de las maravillosas vistas. También podemos bajar caminando por callejuelas empinadas. Una vez en la ribera, cruzamos el puente D. Luis I y pasamos a Vila Nova de Gaia.

Puente D.Luis I vista desde el funicular
En ambas orillas se realizan paseos en barco por el río, pero sólo en la orilla de Vila Nova de Gaia se hacen en barcos rabelos. Estos barcos eran los que se usaban antiguamente para transportar el vino desde las bodegas hasta su destino. Hay muchos barcos de diferentes compañías y los vendedores de tickets te  los intentan vender constantemente. Nosotros elegimos uno que nos ofrecía el paseo en barco y la entrada a la bodega con visita guiada, todo por 10€ por persona. 

Barcos rabelos
En nuestro caso visitamos la Bodega Burmester, casualmente esta debe ser la única fundada por un alemán, ya que el resto creo que eran de ingleses, que fueron quienes comenzaron a comercializar el vino de Oporto. Durante la visita me enteré de algo muy curioso, ahora todas pertenecen a la misma compañía, una bodega gallega. Durante la visita nos explicaron los diferentes tipos de vino de Oporto y para que es más adecuado cada uno. En general, al ser vinos dulces, están recomendados para aperitivos, con un poco de queso por ejemplo, o para postres. Y al terminar la visita pudimos probar dos variedades, el tawny y el blanco y la verdad es que abre el apetito.

Bodega Burmester
Al salir de la bodega recomiendo comer en alguno de los restaurantes que hay por la ribera, los hay de diferentes precios para todos los bolsillos y sienta bien darse el lujo de comer en una terraza a la orilla del río.

Para continuar con nuestra visita, volvemos a la Praça da Liberdade y tomamos la Rua dos Clérigos. Aquí visitaremos la Iglesia y Torre de los Clérigos. Una vez aquí, recomiendo visitar el Museo de Fotografía y el Museo de Historia Natural

Museo de la Fotografía
También podemos acercarnos a visitar la Iglesia do Carmo y la de los Carmelitas

Iglesia del Carmo e Iglesia de los Carmelitas
Para terminar esta parte de la visita, hay que acercarse hasta la Librería Lello & Irmão, que sirvió de inspiración para las películas de Harry Potter. En la librería no dejan sacar fotos, los empleados están repitiendo constantemente en varios idiomas "Por favor, no saquen fotos".

Libreria Lello & Irmão

Si volvemos a la Avenida de los Aliados y tomamos la Calle Sá da Bandeira, pasaremos por el antiguo teatro Sá da Bandeira y llegaremos hasta el Mercado do Bolhão. Es un espacio abierto y bien organizado donde se une la vida cosmopolita con la autenticidad de la vida rural. Si salimos hacia la calle Fernandes Tomas y giramos a la derecha, nos encontraremos la Capilla das Almas o Iglesia de Santa Catalina. Esta Iglesia está también recubierta de azulejos. 

Iglesia de Santa Catalina

Si paseamos por la calle Santa Catalina, que toma el nombre de la iglesia, encontraremos el Café Majestic, donde aconsejo parar y tomar algo para observar con detenimiento la decoración art déco que todavía mantiene desde principio del siglo XX.

Café Majestic
Nuestra siguiente visita la vamos a comenzar en la Praça de Mouzinho de Albuquerque, en la que destaca el monumento a la Guerra Peninsular. En uno de los lados de esta plaza, se alza el moderno edificio de la Casa de la Música. Es un edificio íntegramente dedicado a la música, donde destaca el Gran Auditorio preparado para acoger 1300 localidades.

Casa de la Música
Desde aquí vamos a ir a visitar el Pabellón Rosa Mota y el Jardín del Palacio de Cristal. Pasear por este parque es una auténtica delicia. Los jardines son preciosos y las vistas al río Duero impresionantes. Aprovechando nuestro paseo por los jardines recomiendo visitar el Museo Romántico, donde nos ofrecerán una visita guiada que nos explicará quién vivió ahí y para que se utilizaba este palacio. 

Pabellón Rosa Mota
Jardines del Palacio de Cristal
Vistas de Vila Nova de Gaia desde el Palacio de Cristal

Una vez terminada esta visita, podemos bajar hasta la orilla del Duero, donde se encuentra el Museo del Carro Eléctrico (Tranvía). Se puede comprar un billete de entrada que incluya viajes en el tranvía, lo cual recomiendo, ya que después de la visita al museo vamos a coger el tranvía que va por la costa hasta el Faro de San Miguel. En el museo del tranvía veremos tranvías antiguos muy interesantes.

Tranvía antiguo
Museo del Tranvía
Al salir al exterior podemos acercarnos hasta el Museo de los Transportes y la Comunicación. Es un museo muy grande e interesante. Destaca la exposición de coches, donde veremos desde los primeros coches que funcionaban dándoles cuerda para arrancar, hasta los actuales, e incluso un Formula 3 que utilizó Michael Schumacher.

Después tomaremos el tranvía desde la entrada del Museo del Tranvía. Al llegar al Faro de San Miguel vamos a comenzar nuestra visita por la costa atlántica. El mar golpea con fuerza los rompeolas y las playas son bastante estrechas con un fuerte oleaje. 

Faro de San Miguel
Paseo Marítimo

Paseamos por el paseo marítimo, hasta la Plaza de Gonçalves Zarco, donde se encuentra Castillo de San Francisco Javier. Su función era la de proteger a la ciudad de Oporto de posibles incursiones provenientes de Europa o África. 

Castillo de San Francisco Javier
En la Plaza de Matosinhos encontramos un moderno monumento que llama mucho la atención desde la distancia.

Plaza de Matosinhos
Aquí se termina nuestra visita, mencionar que también nos acercamos al Museo Militar, aunque no se encuentra en las rutas principales, hay una parada de metro al lado del museo, por lo que si te gustan este tipo de museos puedes acercarte en un momento. La primera parte de la visita son maquetas de todas las épocas militares desde el principio de los tiempos, pero después veremos armas reales e incluso tanques. 

Destacar que si visitas Oporto debes probar una Francesinha, plato típico de esta ciudad, es una auténtica bomba. En un sandwich que lleva un filete de ternera o cerdo, chorizo, jamón york y va cubierto de queso, huevo y una salsa picante. Además va acompañado de una buena ración de patatas fritas. Lo cierto es que no fui capaz de acabarlo y las patatas casi no las probé. Recomiendo comerlo al mediodía  ya que es bastante pesado y te aseguro que no pasarás hambre el resto del día. Puede que incluso no tengas ganas ni de cenar.

Francesinha

Para terminar diré que a pesar de la rivalidad entre Lisboa y Oporto, yo no podría elegir una, ambas ciudades son parecidas, situadas en el desembocadura de un río importante, con calles empinadas y tranvías que nos ayudan a llegar a los puntos más altos. Recomiendo visitar las dos, ya que aunque son parecidas tienen muchas cosas diferentes que te harán descubrir que no se parecen tanto.